jueves, 21 de mayo de 2015

La espera

Como así misma la eternidad se acaba, que eterna, en su delirio escondido
No es tan perpetua y se hunde en su tenue fragilidad.

El tiempo se acaba, y con él los segundos, las horas
Los segundos se pasan con sus interminables agujas tic tac
Y yo esperando, mirando al vacío, pidiendo un poco más de eternidad.

Ayuda a ésta pobre alma
Que cansada parte
Cual espiral interminable
Anonada y casi verde como una esmeralda.

Un verdor de miedo, casi moho consumiendo con su palidez de infierno
Haciendo temblar todo el cuerpo
Colapsando al envenenamiento.

El tiempo se acaba, y yo no puedo hacer nada
Y la luna no regresa, ni su mirada, ni su luz, ni su asomo en el alba
La espera nunca había sido tan incontrolada, tan ansiosa, abrupta espantada.

Cual racimo de uvas en plena primavera, cuelgan de tu cuello blanco las estrellas
De esas visiones que visualmente lógicas no quedan
Son fantoche, montajes, ´para engañarme desconsolada sumergida en los rodeos
De un alma desperdiciada, siempre a la espera... testaruda resignada.

Desolación que  carga  de manera reacia sobre la espalda...

No quiero volver tiempo, porque si vuelvo, quizás no regrese a esperarte nunca,
pues no quiero días de ambigüedad  abrupta cada vez que un camino aparece distinto como alternativa a lo ya establecido.

No quiero más la incertidumbre tiempo,  no quiero más el abandono, no quiero tenerte fe, tiempo.
No me engañes tiempo, tampoco me tengas lástima, pues ya estoy segura de que no te quiero
No eres nada y lo eres todo al mismo tiempo ¿cómo negarte, tu, fantasía tan absurda?
…

¿Te imaginas tiempo? Un cerebro que tú mismo creaste, durante 9 meses lo formaste, segundo a segundo, minuto a minuto… cada hora que pasaba una célula diferente era alimentada, moldeada,  buscaba, agarraba de aquí y de allá un poco  de los genes de mis congéneres.








No hay comentarios:

Publicar un comentario