¿Por qué no respetaste del tiempo la espera?, porque el
horizonte en el mar se veía más claro que tu pasado de tormenta. ¿Por qué te fuiste Alfonsina? Por qué hay
tantas como tú que impacientes no esperan que la marea suba lentamente, y sin
paciencia se arrojan a ella. ¿Quién se
atreve, sin embargo a juzgar la impaciencia, cuando nadie espera? ¿Por qué a la
muerte si la hemos de esperar, distraídos en este letargo que algunos llaman
vida?. Nos tuvimos que conformar con lo ya hecho, con tu poesía dejada al mundo de recuerdo...

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